¿CÓMO PUEDO LIBRARME DE LA ANGUSTIA?

Un peso desagradable en el pecho y, a la vez, un vacío sin nombre, falta de aire, miedo, no lograr poner palabras, la sensación de una condena sin sentido, horror, deseos de llorar, el corazón se desboca, ¿me estoy muriendo? ¿Por qué ahora? ¿Qué es esto insoportable que me pasa?

A veces la angustia aparece sin avisar.
No siempre tiene un motivo claro, ni una causa evidente.
Puede surgir en el cuerpo —un nudo en el estómago, una presión en el pecho, un temblor— o puede manifestarse como una inquietud que no se deja nombrar. Lo que angustia no es tanto “el problema”, sino no saber qué hacer con eso que nos pasa.

Es habitual que intentemos librarnos de la angustia rápidamente: distraernos, buscar explicaciones racionales, llenarnos de actividades, evitar ciertos pensamientos. Pero la angustia, cuando insiste, no suele responder a soluciones rápidas. No se deja tapar. Sigue ahí, como si señalara algo que todavía no alcanzamos a comprender.

A veces la angustia también aparece cuando uno siente que repite algo sin entender por qué.
Puedes leer más aquí: Tropezar siempre con la misma piedra. El psicoanálisis y la repetición.

La angustia puede aparecer en momentos en los que, aparentemente, todo está en orden: al despertar, antes de salir de casa, al hablar con alguien, en mitad del trabajo o incluso en situaciones que deberían ser tranquilas. Cada persona la vive a su manera. A veces aprieta el pecho; otras, aparece como un pensamiento que insiste; otras, como una sensación de vacío o de exceso. Y lo más desconcertante es que muchas veces la angustia surge allí donde algo de nosotros se mueve sin que lo comprendamos del todo.

En el espacio del psicoanálisis, la angustia no se trata como un síntoma a eliminar, ni como un fallo del cuerpo o de la mente. Se escucha como una señal: algo quiere decir ahí. Algo del sujeto guarda un sentido que aún no puede formularse. A través del habla —sin prisa, sin juicio, sin exigencia de “estar bien”— la angustia puede desplazarse, tomar forma, volverse más soportable y, en algunos casos, transformarse.

En el espacio del análisis, la angustia puede encontrar un lugar donde decirse.
He escrito más sobre cómo trabaja un psicoanalista aquí.

No se trata de que nos “libremos de la angustia” como quien apaga un incendio, sino de entender qué lugar tiene en la historia de cada uno, qué intenta mostrar, qué intenta proteger, qué intenta decir. Cuando la palabra encuentra un espacio donde ser escuchada, la angustia cambia, se atenúa, no domina nuestra vida y, en consecuencia, no nos domina a nosotros.

Si algo de esto te resuena, si estás viviendo momentos en los que la angustia se hace presente, puedes escribirme para una primera entrevista. Muchas veces, empezar a hablar ya es un modo de empezar a sentirse mejor.

Para saber cómo es una primera entrevista haz clic aquí.

Scroll al inicio
Botón WhatsApp flotante 💬 WhatsApp